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Kuala Lumpur (II): de las tres culturas

Llegamos a Kuala Lumpur, conocida coloquialmente como KL habiendo hecho escala en Abu Dabi y después de 16 horas de vuelo con Etihad Airlines. Los motivos que nos trajeron hasta aquí son en parte un impulso del que ya os hablamos en otra entrada.

Cuando llegamos a KL no esperábamos encontrarnos con una ciudad tan contaminada, pero definitivamente el aire no era nada fresco. Nos sorprendió bastante ver a la gente usando mascarillas pero tampoco le dimos mucha importancia.

En el aeropuerto no tuvimos ningún problema, puesto que los españoles podemos estar tres meses en Malasia como turistas sin necesidad de visado. Aquí comenzaba nuestra aventura. La sensación era de riesgo porque el dinero que teníamos para viajar daba para mucho menos de lo que queríamos hacer.

Del Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (KLIA) a la ciudad se puede ir en taxi, claro está; en tren; y en bus, que es la opción más barata y la que nosotros elegimos.

El  autobús nos dejó en Chinatown: comenzaba el caos. Lo primero que sentimos al bajar de él fue un manotazo de aire cálido y húmedo que nos recordaba lo cerca que estábamos del ecuador.

No tardamos mucho en observar que Malasia era una tierra culturalmente rica.

Estábamos sentados en la terracita de un mamak*, pedimos el típico roti canai con un té tarik (muy malasio todo), cuando fuimos conscientes de lo que había a nuestro alrededor, mucha gente y muy distinta, de orígenes diferentes, charlando, riéndose en algunos casos y compartiendo el mismo espacio. Nos pareció tan bonito que nos quedamos embobados viendo a esa gente india, china y malaya trazando puentes donde se supone que podría haber barreras de idioma (incluso de alfabetos), de costumbres, de religión. Se puede decir que el que viaja a Malasia en cierta medida también visita parte de la India y China, y todo al mismo precio, tres por el precio de uno.

 *Mamak:

Se puede decir que debido a la ubicuidad de su aparición en ciertos países el mamak es una fusión de culturas culinarias de asia, símbolo de armonía multiracial. La gente de todas las razas, religiones y edades venden y ofrecen alimentos en los establecimientos mamak.

Fuente: Wikipedia

En Malasia por tanto es muy difícil sentirse extranjero, el motivo es bastante sencillo, gran parte de los que viven aquí tienen sus raíces biológicas en la India o en China, de hecho no hay que remontarse muchas generaciones para dar con el primer inmigrante que decidió dejar su país y establecerse en Malasia en busca de una vida mejor.

Y ya si pensamos en la capital, una gran metropoli multicultural, multireligiosa y multiétnica, lo de sentirse forastero es casi un imposible, y decimos casi porque desgraciadamente las personas olvidan rápidamente de donde vienen y el racismo para con bangladesíes o indonesios tenemos motivos para pensar que existe.

¿Os suena de algo lo del clima de entendimiento entre tres culturas? ¿Sabéis qué ciudad de España se conoce así, como “la ciudad de las tres culturas”?

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Así empezó todo

Cuándo y cómo se decide viajar

How-To-Step-Out-Of-Your-Comfort-Zone

A veces para salir de viaje no hay que pensárselo demasiado. Hay viajes que se planean mucho, y otros, nacen de un arrebato. El nuestro, podría ser clasificado en el segundo grupo, porque en ocasiones es mejor no pensar demasiado. Dejarse llevar puede abrirte caminos que nunca habías imaginado.

El nuestro fue un viaje casi por sorpresa. Veníamos de vivir en un Moscú helado y de repente nos vimos viajando por países tropicales. ¿Cómo? Os lo contamos en nuestra primera entrada, porque hoy arranca En Clave de Viaje, el blog en el que compartiremos nuestras experiencias y desde el que podréis viajar con nosotros.

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Este fue el avión de la escapada

Si quieres viajar, puedes viajar. Simplemente, hazlo. A veces tratamos de ponernos palos en las ruedas para no salir nunca del nido, de la zona de confort que le llaman algunos, nosotros a eso lo llamamos la zona des-confort, porque es de la que nos gustaría salir. El presupuesto es importante tenerlo en cuenta, pero ni es todo, ni es lo fundamental, muchas veces solo hace falta un chispazo para atreverse a conocer el mundo, el nuestro prendió así, en una simple conversación telefónica:

conversación inicial

 

 

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