Lola, la reina de Ampang

IMG_9055 copia. La ciudad vista desde Ampang
Vista nocturna de las Torres Petronas desde Ampang

Llevábamos solo tres días en Kuala Lumpur. Habíamos pasado por un hostal de Bukit Bintang y otro de Chow Kit cuando un couchsurfer nos ofreció las llaves de su piso.

Llegamos al barrio de Ampang en metro, habíamos quedado a primera hora de un domingo en la boca del mismo con Azmir, que así se llamaba nuestro couchsurfer. Diez minutos antes de nuestro previsto encuentro nos avisó de que iba a llegar tarde. ‘Ok -le dijimos- no hay problema, aquí te esperamos’.

Aquel barrio no te hacía sentir cómodo, había algo en el ambiente, aparte del haze, que te hacía permanecer en alerta. Llevábamos aproximadamente un cuarto de hora esperando cuando pasó un chico indio sonriendo que se paró a hablar con nosotros. Nos empezó a hacer mil preguntas y al minuto ya se estaba haciendo selfies con nosotros. Poco después, como si fuésemos amigos de toda la vida, nos ofreció ir a su casa. Rechazamos la oferta y se marchó como vino, fugazmente.

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Andrés escribiendo en su diario mientras esperábamos a Azmir

Media hora más tarde llegó el anfitrión y nos llevó en su coche al reino de Lola. Una vez que dejamos las mochilas en nuestro nuevo hogar nos bajamos al restaurante que Azmir nos recomendó: el típico mamak (restaurantes indios abiertos las 24 horas y muy típicos en Malasia). Sin saberlo habíamos entrado en el territorio de Lola.

Pedimos probablemente un té tarik o algún roti canai. La cocina estaba a la vista. Tanto el restaurante como su cocina eran porosos, quizá demasiado. De repente, mientras observábamos las destrezas del chef preparando el roti, conocimos a Lola. ¡Menudo bicho! Más que una rata parecía una gata preñada.

Justo mientras Lola entraba en la cocina nuestro pedido llegó a la mesa. Nosotros queríamos vomitar, pero el chef ni se inmutó, de hecho, aunque parezca increíble, le dio de comer a Lola, tranquilamente, como quien alimenta  a una gata.

La pregunta es: ¿Qué creéis que hicimos en ese momento?

 

  1. Salir pitando
  2. Poner una reclamación
  3. Cenar como si nada viendo el fútbol.

 

Déjanos un comentario aquí con tu respuesta y si aciertas volveremos a Ampang y bautizaremos una rata con tu nombre.

 

Publicado el 9 mayo, 2016 en Malasios y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 11 comentarios.

  1. CLARISIMO!! 3.Cenar como si nada viendo el fútbol.
    jajajajj!!
    Muxu bat!!

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  2. Está claro que disfrutásteis de la cena, del fútbol y de la experiencia, pero si volveis a Ampang lo que queremos es un selfie con Lola!

    Le gusta a 1 persona

  3. Optó por la tres mimetizaros con el ambiente y comer como si nada!

    Le gusta a 1 persona

  4. Cenar como si nada!Yo lo hice una vez….

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  1. Pingback: El taxista del Papa | En Clave de Viaje

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